HAITI: DIVERGENCIAS EN LAVALAS (3ra. y última parte)

Por Gerard Pierre-Charles

(26 Sep 97 12:02)

EL MOVIMIENTO HAITIANO LAVALAS, PIEZA CLAVE PARA LA CAIDA DE LA DICTADURA, ENFRENTA UNA ESCISION QUE PONE EN PELIGRO SUS 7 AñOS DE EXISTENCIA. LA FAMILIA LAVALAS -FL- ENCABEZADA POR EL LIDER POPULISTA JEAN B. ARISTIDE, CON AFANES PRESIDENCIALISTAS PARA EL AñO 2001, Y LA ORGANIZACIóN POLITICA LAVALAS -OPL-, QUE PROPONE LA REFUNDACION DEMOCRATICA DEL PAIS, HAN HECHO VISIBLES SUS DIFERENCIAS DE OPCION, PROPUESTA, Y POR ENDE DE LIDERAZGO.

EN LOS ULTIMOS MESES, LAS DIFERENCIAS HAN GANADO EL ESCENARIO PUBLICO, EXPRESANDOSE EN LAS NOMINACIONES DE ALTAS DIGNIDADES GUBERNAMENTALES, TAL ES EL CASO DEL RECIENTE RECHAZO MAYORITARIO DE LA CAMARA BAJA (OPL) A LA NOMINACION DEL PRIMER MINISTRO ERIC PIERRE, (FL). EN EL SIGUIENTE ARTICULO, GERARD PIERRE-CHARLES, DIRIGENTE DE LA OPL, ANALIZA LA SITUACION.

EL PROYECTO POPULAR

Por otro lado, se diseña un proyecto democrático y popular de nuevo estilo, que se presenta como una alternativa para la necesidad de transformación de la sociedad y la construcción de un sistema político acorde con los principios democráticos.

Se trata de un proyecto que quiere romper con las viejas prácticas del poder tradicional y la oligarquía, y fundar su acción en la participación consciente de la ciudadanía, invitada a contribuir, en el marco de un pacto social, a la obra de la construcción nacional. Un proyecto, concebido y puesto en marcha, por una formación política de vocación plural y moderna, a partir de un programa que quiere ser la base del desarrollo, que se adapte tanto a las exigencias de la mundialización como a la construcción de un espacio de autonomía, acorde con las realidades económicas, sociales y culturales del país.

En este cruce de caminos, si uno de los proyectos que resultaron del movimiento histórico del 86 no logra imponerse por su capacidad de convencer, de organizar y garantizar su propia gestión; si esas dos corrientes no logran negociar bajo bases pragmáticas un acuerdo político, que permita la rectificación de las tendencias más negativas que se dibujan en él, podríamos asistir al derrumbe dramático del movimiento Lavalas, el mismo que en 1990 creó las bases de una unidad sin precedentes del pueblo haitiano, suscitando la ilusión de "apostar por algo" o de la utopía por construir.

Tal fracaso puede amenazar de manera peligrosa, el movimiento popular y democrático, la gobernabilidad del sistema y abrir la vía a intentos de restauración de las fuerzas más retrógradas del pasado, que pueden comprometer hasta la vida futura de esta Nación, flagelada ya en su soberanía y su capacidad de garantizar el bienestar de su población, por algo que puede aparecer como un fracaso de su propio proyecto histórico.

EL DESAFIO DEMOCRATICO

La democracia en Haití es el contexto político de la refundación nacional. En su propósito de ser lo más participativa posible, sin exclusividad ni exclusión, ella quiere involucrar a la mayoría de los haitianos en la obra de construcción económica, social y humana, que deberá hacer de nuestro país una verdadera nación. Ella es la garantía del fortalecimiento de las instituciones y del éxito de todo programa de desarrollo sostenible, que pueda garantizar el progreso continuo del país, así como la promoción de diversos sectores socio-económicos, que sirven de base a la acción y al futuro de nuestra comunidad y a la integración del país.

Sólo la democracia puede crear condiciones para que se desarrolle plenamente el sector público, cuya modernización garantiza, en términos de gestión y de promoción de las infraestructuras, los servicios básicos a la población; el sector privado, cuyas iniciativas en el plano de la producción y las transacciones comerciales deben contribuir a crear las bases para una economía nacional de servicios y de exportación; y al sector de la economía popular, campesina, informal y comunitaria, llamada a lograr un dinamismo que desarrolle su capacidad de contribuir a la producción nacional y a la seguridad alimentaria, en el marco de la descentralización y con una política sistemática de crédito y asistencia técnica.

EL RETO DEL DESARROLLO

El marco socio-económico de la construcción de la democracia se transforma así en un reto y una condición de primer orden. Promover un desarrollo sustentable en la igualdad, constituye un imperativo para garantizar la seguridad pública y la paz social. El desarrollo es un objetivo difícil, pues exige capital, niveles de educación, capacidades de producción, así como una creciente articulación al mercado mundial. Y, para armar tal estructura de desarrollo, es indispensable la acción estimuladora y reguladora del Estado tanto en el plano de la gestión, como también para hacer frente a ciertas situaciones que el mercado no podría asegurar, teniendo en cuenta los niveles de desarrollo y de pobreza extrema en Haití.

Tal estrategia implica una fecunda articulación y una compleja interrelación entre el Estado, la economía popular y el sector privado nacional e internacional; una estrategia tendiente a dotar a estos sectores de óptimas condiciones para su reproducción e integración a una economía en expansión, y garantizar a la población los servicios sociales esenciales, que les permitan salir de la marginalidad e integrarse al mercado.

Tal es el marco que garantizará las bases de un desarrollo equilibrado: la integración nacional, la justicia social y la correcta inserción de nuestro país en el contexto internacional en estos años, que preparan la celebración del segundo centenario de la independencia nacional.

Fin

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