
Déjame devorar
tu aliento vehemente
y que tus suspiros en llamas
me recorran toda.
Destrúyeme … y luego …
invéntame …
en la deslumbrante cadencia
de tu palpitante delirio.
Igual soy yo …
Soy yo … siempre soy yo.
Cercana o lejana,
con este cuerpo o con otro …
siempre soy yo.
Soy yo que te espero
atrapada en mi misma,
vibrante y ansiosa,
como melodía escondida
en una flauta dormida.