ORGANISMOS PUBLICOS
Convención sobre Cambio Climático:
Un tema global requiere soluciones globales Quisiera poner sobre la mesa algunos temas que en mi entender son cruciales al hablar del tema cambio climático, Protocolo de Kioto y Sumideros de Carbono. Hay que aclarar primero que esto es un tema global y que por lo tanto no se puede reducir la discusión a Uruguay y menos aún a cuánto va a sacar Uruguay de esto, ni en cuánto contribuye Uruguay a acumular gases de efecto invernadero. Lo que sí es claro es que si no se adoptan medidas globales, Uruguay va a sufrir las consecuencias. Eso es lo que está claro. Aunque Uruguay mañana desapareciera enteramente, no quedara ningún habitante y se convirtiera en un desierto, el problema del cambio climático seguiría prácticamente igual. Porque este tema no lo creó Uruguay. Los principales responsables de emisiones de anhídrido carbónico son los países industrializados. Esto tiene que quedar claro como punto de partida. Y dentro de los países industrializados Estados Unidos está a la cabeza. Las emisiones de ese país equivalen aproximadamente a las de 135 países del llamado Tercer Mundo, o en vías de desarrollo. Pero a su vez dentro de los países industrializados en su conjunto --incluidos Estados Unidos, Japón y Europa-- hay 122 empresas transnacionales que son responsables del 80% del total de emisiones de anhídrido carbónico. Entonces, esto creo que tiene que ser el punto de partida para ubicarnos en la discusión y ubicarnos sobre todo en qué políticas debería adoptar Uruguay al respecto. Las verdaderas razones para los Sumideros de Carbono ¿Por qué estamos discutiendo el tema sumideros de carbono? Este tema tampoco lo puso Uruguay sobre la mesa. Este tema lo pusieron otros sobre la mesa y nosotros lo estamos discutiendo ahora. ¿Por qué se le está dando tanta importancia a este tema? La primera conclusión que surge claramente es que no hay un compromiso real de cambiar el actual sistema energético mundial basado en combustibles fósiles. En la reunión que mantuvimos en días pasados aquí en Uruguay, en la Embajada de Estados Unidos, con el Embajador Hamly, que está recorriendo el mundo, vinculado al tema éste de la Convención sobre Cambio Climático él planteaba que sin los sumideros Estados Unidos no puede cumplir con sus compromisos. Que no puede es discutible. Que no puede sin cambiar esencialmente su economía, eso sí es real. Pero además, el tema de los mecanismos de desarrollo limpio en general, y de los sumideros de carbono en particular, son una forma por la cual puedan evadir esos compromisos que asumieron en el Protocolo de Kioto. Finalmente, después de muchos años y de muchas discusiones, se logró que se comprometieran a reducir sus emisiones en un 5-7%. Sin embargo, tiene que quedar claro que esos compromisos son insuficientes. Para que el problema realmente se resuelva tiene que haber reducciones del 60% más o menos, no del 5%. Pero no están dispuestos siquiera a asumir esos compromisos. La Agencia Reuters cita a un alto funcionario de Estados Unidos que dijo textualmente: "contabilizando cuánto carbono es absorbido a través de bosques y tierras agrícolas se reduciría grandemente la presión ejercida sobre las empresas norteamericanas para cortar esas y otras emisiones". O sea que lo que se busca reducir no es tanto el anhídrido carbónico que está en la atmósfera, sino que se busca reducir las presiones que hay desde las sociedades del mundo para que reduzcan las emisiones. Y eso lo pueden lograr. Lo que no pueden lograr es reducir realmente las emisiones sin asumir los compromisos que tienen que asumir. Y no importa si los sumideros funcionan realmente; lo que importa es dar la impresión al mundo de que se está haciendo algo para reducir el problema que nos afecta a todos y del cual algunos son responsables y otros simplemente no somos responsables. La segunda razón por la cual se está impulsando el tema de los sumideros como solución es porque es barato. ¿Por qué es barato? Porque se pueden comprar esos servicios en terceros países, donde la tierra es barata, la mano de obra es barata, los árboles crecen muy rápido y los controles ambientales son prácticamente inexistentes. La tercera razón es porque se da la impresión de que se está haciendo algo. Nosotros por eso hemos dado una interpretación distinta a la sigla MDL del Mecanismo de Desarrollo Limpio, denominándola Mecanismo de Dudosa Limpieza. El tema es que la propia expresión "Mecanismo de Desarrollo Limpio" suena muy bien, no da la impresión de que se está hablando de sumideros, sino de que se está hablando de "desarrollo limpio". Pero por desarrollo limpio nosotros entendemos otra cosa y los sumideros poco tienen que ver con desarrollo sostenible. En el Protocolo de Kioto se hace énfasis en que tiene que primar el desarrollo sostenible. ¿Qué tipo de desarrollo sostenible se promueve a través de la ocupación de amplias áreas por monocultivos de árboles, que eso son los sumideros? Justicia y equidad son cuestiones esenciales Hay otros temas que tienen que estar presentes en esta discusión, que son los temas de la justicia y la equidad, que siguen siendo para mí temas mucho más importantes que el mercado. La justicia y la equidad todavía tienen para el mundo un significado que no tiene nada que ver con el mercado. Por ejemplo, se priorizan los sumideros de carbono --compuestos por monocultivos forestales a gran escala-- sobre la producción alimentaria. Y acá hay una serie de discursos contradictorios. Por un lado, se dice que el hambre es el problema más importante del mundo actual y que el problema es la falta de alimentos. Por otro lado, las empresas de la biotecnología están promoviendo los cultivos transgénicos con la excusa de que es la solución para el hambre del mundo --con lo cual discrepo radicalmente-- pero es un discurso basado en el hambre del mundo. En otros ámbitos se dice que en realidad el problema es la mala distribución de la riqueza y no la falta de alimentos. Hay otro discurso que dice el problema es la población creciente del Tercer Mundo y que esa gente no tiene con qué alimentarse. Sin embargo, se está hablando de hacer grandes plantaciones para sumideros de carbono en esos países del Tercer Mundo donde efectivamente en muchos de ellos hay hambre y la potencialidad de hambre en muchos otros. La India por ejemplo, es el caso más claro. Y se está hablando de hacer enormes plantaciones de árboles en la India --de sesenta, ochenta millones de hectáreas-- cuando si hay un país donde claramente el hambre es un problema y la producción alimentaria constituye por lo tanto un problema estratégico, ese país es la India. El derecho a la atmósfera Hay también una cuestión de derecho. Todos tenemos el mismo derecho a la atmósfera. La atmósfera es un bien común, nadie es dueño de la atmósfera. Sin embargo, algunos se han adueñado de la atmósfera, la han utilizado, han abusado de esa atmósfera para basurero de sus emisiones. La atmósfera se ha convertido en basurero de carbono y de otros gases de efecto invernadero y por eso estamos discutiendo este tema acá. Ha habido históricamente un uso abusivo de esa atmósfera y lo que es aún más injusto es que ese uso injusto que se ha hecho y que se sigue haciendo parece dar derecho a hacer también un uso abusivo de la tierra para enterrar ese carbono que siguen emitiendo algunos países industrializados. Y se piensa enterrar ese carbono fundamentalmente en países del Tercer Mundo, que no han hecho uso suficiente de esa atmósfera, que tienen un superávit de atmósfera y que se lo han apropiado otros. Ese uso abusivo ha generado algo que se ha denominado la deuda de carbono. Se habla hoy por hoy de una deuda ecológica planteada desde muchos sectores, en particular desde las ONGs, pero no exclusivamente ya que también algunos gobiernos están tomando el tema de que los países industrializados han acumulado una deuda ecológica. Y dentro de esa deuda ecológica hay una deuda de carbono por el uso abusivo de la atmósfera. ¿En qué se basa esto? En base a una utilización per cápita, Estados Unidos utiliza veinte veces más de lo que le correspondería de la atmósfera y el Reino Unido por ejemplo, seis veces más. Países como el nuestro utilizan veinte, cincuenta, cien veces menos de lo que les corresponde. Christian Aid una organización conocida internacionalmente, hace una serie de cálculos sobre este uso indebido de la atmósfera y concluye diciendo lo siguiente: "que resulta claro que los países industrializados han abusado grandemente de su cuota parte de emisiones de carbono, generando así una deuda de carbono que es mucho mayor que la deuda convencional de los países pobres altamente endeudados". Y acá tenemos dos deudas. Una que hay que pagarla, que es la deuda externa de países que recibieron dinero --que emplearon bien, regular o mal, impuesto o no, no importa cómo-- pero hay una deuda que se les obliga a pagar. El pago de esa deuda implica que no pueden lograr un desarrollo --ni sostenible ni insostenible-- porque tienen esa deuda que está sobre sus espaldas. Y por otro lado, los países industrializados tienen una deuda de carbono que ni siquiera admiten en este momento. ¿Qué solucionan los sumideros? Además de todo lo anterior, hay que analizar si los sumideros de carbono son solución o no al problema. Nosotros entendemos que adoptar los sumideros a escala global --no estoy hablando de Uruguay, insisto en esto-- es en realidad hacerse trampa al solitario. Por un lado, porque lo que hace es permitir que se sigan emitiendo gases de efecto invernadero provenientes de la utilización de combustibles fósiles. Se permite a los países que se comprometieron a reducir sus emisiones a que pueden reducir menos de lo que se comprometieron y que en cambio puedan comprar el servicio de basurero de carbono en otro lugar. En ese contexto, se habla además del gas natural como una energía "limpia". Pero el gas natural es un combustible fósil. No es que sea más limpio: es menos sucio que el carbón y que el petróleo, pero no es de ninguna manera un combustible "limpio". Sin embargo, bajo el rótulo de "limpio" se está de hecho promoviendo un consumo creciente de ese combustible fósil en todo el mundo. Todo eso se va a poder seguir haciendo porque va a haber una fórmula teórica para absorber esas emisiones en supuestos sumidero de carbono. Por otro lado, el tema sumideros tiene una consecuencia muy importante: impide o por lo menos no promueve el desarrollo de tecnologías limpias, renovables y de bajo impacto ambiental. Tampoco promueve la conservación y la eficiencia en el uso de la energía. Si realmente se quiere atacar la raíz del problema del cambio climático, entonces lo que hay que hacer es atacar en la base y pasar de una economía basada en combustibles fósiles a una economía basada en energía solar, energía de la biomasa, energía eólica, una serie de energías que son de bajo impacto, que son renovables y que son realmente limpias, a diferencia del gas natural. Al no ponérsele reales trabas al uso de los combustibles fósiles, de hecho, se está impidiendo que se desarrollen esas energías alternativas. En ese sentido, el caso de Uruguay es un muy buen ejemplo de cómo funciona esto. Cuando la crisis del petróleo en las décadas de los setenta y ochenta, Uruguay bajó radicalmente su uso de combustibles fósiles, no porque tuviera una política ambiental preocupada por el tema del cambio climático; lo bajó simplemente por una razón de costos y porque pudo apelar a un combustible que tenía disponible, que eran las plantaciones de eucaliptos de que disponía en ese momento, (muy distintas a las actuales, plantaciones dispersas que había en todas las estancias). Como tenía esa base cambió de un tipo de combustible a otro por una cuestión de mercado. Actualmente, en la medida en que los combustibles fósiles siguen siendo promovidos desde el punto de vista de precio en el mercado, se cierra la posibilidad de apelar a alternativas energéticas realmente saludables. Mecanismo muy Dudoso Hay a su vez dudas en cuanto a la permanencia, a la estabilidad o inestabilidad de estos sumideros. Una cosa es un depósito de petróleo bajo tierra, que a menos que el ser humano lo extraiga, se encuentra seguramente almacenado y no pasa a la atmósfera. Otra cosa es un sumidero de tipo plantación. Esas plantaciones se pueden incendiar y el carbono volvería a ser liberado a la atmósfera. Por ser monocultivos, esas plantaciones son particularmente propensas a enfermedades y plagas. Por ocupar espacios vitales de comunidades en muchos países del mundo, son propensas a sabotajes por parte de las poblaciones locales que las prenden fuego, las destruyen. Hay numerosos ejemplos de revueltas campesinas que han arrancado plantas y han incendiado plantaciones. Incluso desde el punto de vista del organismo científico de la Convención de Cambio Climático, el IPCC, se plantean incertidumbres de futuro y se dice que estas plantaciones eventualmente pueden llegar a ser emisoras de carbono por el propio cambio climático. Se sostiene que al aumentar la temperatura de la tierra, estas plantaciones en vez de convertirse en sumideros pueden llegar a emitir, por mayor respiración, más de lo que absorbieron. Hay que tener en cuenta también el tema de la escala. Acá estamos hablando del mundo, no del Uruguay. Para que esto tenga algún sentido, para que pueda pensarse que los sumideros reduzcan en algo el problema del calentamiento global, hay que hablar de cientos de millones de hectáreas de plantaciones, no se está hablando de quinientas mil, cientos de millones de hectáreas es una superficie equivalente más o menos a la de Australia y además como ya dijimos no sería la solución. Si además vinculamos este tema al de la producción alimentaria, serían cientos de millones de hectáreas que dejarían de producir alimentos. Una posición coherente ante las Convenciones derivadas de Rio' 92 Debe recordarse que cuando todos los países del mundo se reunieron en 1992 en la Cumbre de la Tierra en Río, no estaban preocupados solamente por el tema del cambio climático, sino que estaban preocupados porque el mundo atravesaba una crisis ambiental general. Por eso se aprobó una Convención sobre Biodiversidad: porque se reconoció que había un problema de pérdida de biodiversidad, también se aprobó una Convención contra la Desertificación y se reconoció que había un grave problema de deforestación. Por todo eso, no se puede ver el problema del cambio climático aislado del problema de la biodiversidad, ni la biodiversidad aislada del cambio climático. Desde el punto de vista de la biodiversidad, lo ideal es que en los ecosistemas no haya gente, no haya producción: eso es lo ideal para mantener la biodiversidad. Pero desde el punto de vista social eso es un disparate, ya que la gente tiene que comer todos los días y cubrir todas sus necesidades, para lo cual tiene que apelar al uso de los ecosistemas. De la misma forna, no se puede hablar de cambio climático y que no importe la biodiversidad o la capacidad de la gente de alimentarse. Hay que ver todos los temas unidos e irlos resolviendo, pero vinculando los unos a los otros. El problema es que de la manera en que se están llevando a cabo los procesos internacionales se están aislando unos temas de los otros y lo que tiene sentido para los negociadores del cambio climático --por ejemplo, las grandes plantaciones de eucaliptos o de pinos como sumideros de carbono-- son un absurdo para los negociadores de la Convención de Biodiversidad. Uruguay está en ambas Convenciones y tiene que tener --como todos los demás países-- una posición coherente y ver que los temas están todos vinculados --el hambre, los derechos humanos, la biodiversidad, el clima, etc.-- y que no sólo no son incompatibles, sino que se vinculan directamente los unos con los otros. Impactos sociales y ambientales de las plantaciones No podemos hablar de plantaciones sin mencionar los impactios que éstas tienen desde el punto de vista ambiental y social. En cuanto a los impactos ambientales este tipo de plantaciones tiene indudables impactos, sobre el suelo, sobre la biodiversidad y sobre el agua en particular. No hay lugar del mundo que yo conozca --y he recorrido unos cuantos-- donde haya grandes plantaciones de eucaliptos y pinos y que no hayan generado problemas con el agua. En Uruguay ya hay unos cuantos ejemplos. Lo mismo en Chile, o en Tailandia, o en Sudáfrica. En todos ellos es indiscutible que han ocurrido cambios que han afectado al agua --no por los eucaliptos como mucha gente piensa-- sino por la gran escala de las plantaciones. Lo mismo ocurre con los suelos y con la biodiversidad: tienen impactos por la escala y por el modelo que ello implica. En cuanto a los impactos sociales podemos decir que Uruguay es quizás la excepción a la regla. O sea, Uruguay y Argentina pueden ser los pocos casos donde la forestación no desplaza enorme cantidad de pobladores que habitaban las áreas antes de ser instaladas las plantaciones Pero, como estamos hablando de plantaciones a nivel global tenemos que considerar que en Indonesia, por ejemplo, cada vez que se realiza una plantación significa que miles de personas son desplazadas y que se quedan sin medios de supervivencia. Y esto a su vez contribuye a aumentar el efecto invernadero ya que se desplaza a una población que vivía en un bosque y ese bosque es cortado, o sea que se convierte en una emisión de carbono. Luego se planta y se dice: acá tenemos un sumidero. Pero esa gente que es desplazada va hacia otro bosque. ¿Qué es lo que tienen que hacer en ese bosque para vivir? Tienen que abrir áreas de bosque y por lo tanto nuevamente hay una emisión. Este caso particular de Indonesia no es un caso aislado, porque lo mismo pasa en Vietnam, en Tailandia, ha pasado en Chile y ha pasado en Colombia. En casi todos lados la forestación a gran escala genera deforestación directa --y por lo tanto emisiones de carbono-- e indirectamente al mismo tiempo. Entonces genera doblemente emisiones de carbono. Y a su vez esto ha generado una enorme cantidad de luchas dondequiera que se instalan. El Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales está llevando a cabo una campaña contra ese tipo de plantaciones, que surge a partir de la enorme cantidad de luchas que se iniciaron en la década del ochenta en la India y que después se trasladaron a otros países de la región del Asia y después a América Latina y Africa, e incluso a España y Portugal. Esas luchas surgen porque hay un desplazamiento de gente, hay una pérdida de derecho al uso de la tierra y esto genera violencia, genera represión, genera violación de derechos humanos, desde el principio al fin. Entonces, cuando se habla de sumideros de carbono, todos esos temas deben ser analizados en su conjunto y pensar cuánto es aceptable y cuánto no es aceptable y si esto es una solución para el desarrollo sostenible. Porque de eso es de lo que se trata. Lo que se dice es: hay países que asumen su responsabilidad de esto y se comprometen a reducir sus emisiones. Piden ayuda a los países no desarrollados y éstos se la dan siempre y cuando ello contribuya a un desarrollo sostenible. Esa es la lectura que se hace del Protocolo de Kioto y de la Convención de Cambio Climático. Entonces, si este tipo de plantaciones generan desarrollo sostenible, son aceptables. Si ello no es sostenible, y sostenible implica tanto a la gente como a los ambientes, entonces no es válido. La posición de los gobiernos Con respecto al tema de la posición de los gobiernos del Sur en la negociación de La Haya en noviembre, entiendo que debe adoptar una posición coherente sobre todos esos temas. Desde el ángulo de la justicia, de la sostenibilidad de los ecosistemas, de un desarrollo realmente sostenible, lo primero que deberían hacer los países del llamado Tercer Mundo es no aceptar ser basureros del carbono generado por otros. Porque eso es como se traduce esto de sumideros de carbono: son basureros de carbono. Deben exigir además una reducción de emisiones al Norte. Eso hay que exigírselos porque está en juego el futuro de la humanidad. Hay que exigir que reduzcan sus emisiones y al mismo tiempo tienen que encontrar sistemas energéticos que no apelen a los combustibles fósiles. Lo pueden hacer. Ya existe la tecnología. Lo que hace falta son decisiones políticas y enfrentar al poderoso lobby de la industria petrolera en particular --que no es la única-- sobre los delegados gubernamentales norteamericanos que a su vez ejercen presiones sobre otros delegados gubernamentales. Acá no se trata de problemas científicos o técnicos: se trata de problemas de poder y de un problema económico. ¿Quién toma las decisiones sobre esto? A su vez y vinculado con esto, hay que exigir medidas globales para facilitar la promoción de nuevas tecnologías para un desarrollo realmente limpio. Para Uruguay sería fantástico poder recibir desde el Norte tecnología que sustituya acá el uso de combustible fósil. Que la industria automotriz norteamericana nos venda autos que funcionen de otra manera, pero no en base a combustible fósil. Diferentes tipos de emisiones A su vez, hay que diferenciar, desde el punto de vista de los principios, que hay tipos de emisiones distintos. Hay emisiones "de lujo" y emisiones imprescindibles. Cuando un campesino de la India hace un fuego está emitiendo, cuando un campesino de la India planta arroz está emitiendo carbono y metano. Pero eso no se puede equiparar de ninguna manera a calefaccionar un edificio en Nueva York; son cosas distintas. Porque una persona tenga que cortar un área de bosque y por tanto emitir para poder plantar algo y sobrevivir, no es comparable al uso indiscriminado del automóvil de los países del Norte y del nuestro también. Hay que diferenciar sobre todo en aquellas actividades vinculadas a la producción de alimentos y las vinculadas a las actividades que podrían realizarse de una forma más racional. Y acá debo señalar el caso de Uruguay y el famoso metano que emite nuestro ganado. El tema no surgió desde Uruguay, sino fue planteado a raíz de una discusión entre la India y Estados Unidos para ver quién echaba la culpa a quién sobre las emisiones: si eran per cápita, si no eran per cápita, si había que tomar una u otra fuente de gas de efecto invernadero y ahí surgió el tema del metano y apareció Uruguay prácticamente como un campeón mundial per cápita de emisión de metano. Y el gobierno uruguayo no ha sabido defender los intereses del país cuestionando esa posición. Porque no es así. Cuando los conquistadores españoles llegaron a estas tierras, el territorio estaba cubierto de praderas cubiertas de venados de campo. Según los cronistas de la época, desde Montevideo se veían venados hasta el horizonte. Ahora bien, el venado es un rumiante, al igual que la vaca. No se sabe cuando metano emite un venado y cuánto emite una vaca, pero desde el punto de vista de los principios, el gobierno uruguayo tendría que haber sostenido siempre que esto no se puede contabilizar como emisiones porque es parte del funcionamiento del ecosistema natural del país. No se pueden contabilizar las emisiones de los Bañados de Rocha, porque eso es parte de las emisiones naturales de nuestro ecosistema. Eso no se puede comparar con emisiones derivadas del uso de combustibles fósiles. Son dos cosas totalmente diferentes. Entones, Uruguay no puede aceptar eso así sin discusión, sino que tiene que elaborar su propia política en la materia y tener en cuenta que esto es parte de nuestro ecosistema modificado, pero parte de nuestro ecosistema y a su vez que esto produce alimentos y no es comparable, por lo tanto, con emisiones "de lujo". La posición uruguaya Uruguay también tiene que adoptar la idea de la deuda de carbono. No porque se piense necesariamente que algún día nos la vayan a pagar, pero es una herramienta de negociación, a través de la cual se pueden buscar alianzas con otros países para presionar por ese lado y decirles a los países industrializados que la atmósfera no es gratis, que han abusado de ella y que tienen que pagar por el abuso que hicieron de la misma. Uruguay tiene que insistir a su vez en que la atmósfera es un bien común al que todos tenemos igual derecho y para ello lo esencial en este momento es promover alianzas y no divisiones, que es lo que se está planteando en este momento. La división fue iniciada por Argentina en Buenos Aires cuando se planteó asumir compromisos voluntarios. Eso dividió al Grupo de los 77 y creó una enorme cantidad de problemas. La dispersión de posiciones en las negociaciones lo único que hace es debilitarnos a todos. Hay una cantidad de islas en el Pacífico que van a desaparecer si aumenta el nivel del mar. Los gobiernos de esas islas no pueden negociar, por eso están exigiendo a los países del Norte que reduzcan sus emisiones y que no están dispuestos a que sustituyan la cuota reducción de emisiones por la plantación de árboles. Esto lo están diciendo las Islas Marshall, Niue, Samoa, las Islas Fiji y muchos otros. Nuestro país puede aliarse con ellos, porque en ello les va su propia sobrevivencia como país. Nosotros perderemos todas nuestras playas y nuestra zona del este, pero ellos desaparecen. Entonces, en el momento actual, en el que el mundo atraviesa un problema como éste, no se lo puede reducir a una cuestión de mercado, de cuánto dinero puede sacar Uruguay de estas negociaciones. Tiene que ser una cuestión de principios, sin por ello desvincularla de otros mecanismos de mercado que pueden servir, pero como cosas marginales y secundarias a esto que es un problema de principios: la atmósfera es de todos, los países industrializados tienen que resolver el problema, estamos dispuestos a ayudarlos, pero ellos tienen que asumir su responsabilidad en el cambio climático. |
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