Forestación:
más espejitos de colores La plantación de grandes masas de monocultivos de eucaliptos y pinos continúa realizándose a ritmo creciente en numerosos países del Tercer Mundo. Su objetivo central es el de abastecer a la industria del papel y en menor escala a la industria del aserrío. Desde esferas gubernamentales se nos dice que esto es muy bueno para el país y su gente. Sin embargo, la realidad está mostrando, cada vez con mayor claridad, que nuevamente se nos están vendiendo espejitos de colores. La propaganda oficial A nivel oficial se habla de desarrollo forestal, de implantación de bosques, de reforestación. Esta terminología confunde a la opinión pública, que habiendo asumido que la deforestación es uno de los problemas ambientales que afectan a la humanidad, está en principio predispuesta a aceptar como positiva la plantación de árboles, independientemente de que las especies utilizadas sean indígenas o exóticas y de la escala del emprendimiento. El primer engaño radica entonces en la confusión entre un cultivo -el forestal- con un bosque. Este cultivo implica un conjunto de impactos sobre el agua, los suelos, la flora y la fauna, que nada tienen que ver con las funciones de un bosque nativo el cual, al formar parte del ambiente, interactúa con éste en forma equilibrada. El segundo aspecto de la propaganda oficial es el que se refiere a las ventajas que este cultivo tiene para el país en materia de generación de empleos. Sin embargo, la experiencia señala que, en países donde este desarrollo ha tenido lugar a gran escala, se ha constituido en un factor de expulsión de población rural. En este sentido, un caso claro es el de Chile, donde las comunas forestales han expulsado mucha más gente que aquellas donde se dio otro tipo de producción. A ello se suman las malas condiciones de trabajo predominantes en la mayoría de las plantaciones: bajos salarios, trabajo temporal, deficientes condiciones de vida, elevado número de accidentes, etc. En el área industrial, la predominancia de la producción de celulosa frente a otras actividades madereras (aserrado, madera en chapas o laminada, muebles y productos de madera), hace que la generación de empleo sea muy escasa en relación al capital invertido. Una planta moderna de celulosa apenas emplea algo más de 1000 trabajadores, con el agravante de que, debido al grado de especialización necesaria, muchos de ellos provienen de otras regiones, por lo que a nivel local los empleos generados resultan escasos y mal remunerados. Finalmente, la propaganda oficial destaca el papel del sector como generador de divisas por exportaciones. Sin embargo, los cálculos simplistas que resultan de sumar el total de exportaciones madereras no toman en cuenta los costos en que insume la sociedad en su conjunto para lograr dicha exportación. Subsidios, maquinaria forestal, maquinaria industrial, flota de camiones, caminería, líneas férreas, puertos, transporte marítimo, etc., son todos elementos que deben ser tomados en consideración al analizar las supuestas ventajas del cultivo forestal para cada país. Remando contra la corriente Entre los opositores a este modelo de desarrollo forestal, las ONGs han jugado un papel fundamental. Con escasos recursos y mucho esfuerzo, han logrado realizar investigaciones serias sobre la amplia gama de impactos, ambientales y socioecómicos de este tipo de desarrollo. En la mayor parte de las regiones del mundo han surgido voces que cuestionan con fundamento este tipo de desarrollo forestal, en general enfrentadas a poderosos intereses económicos y políticos, tanto nacionales como internacionales. Un conjunto de ONGs de la India, Malasia, Filipinas, Tailandia, Nueva Zelandia, Sudáfrica, Chile, Brasil, Uruguay, Colombia, España, Portugal, etc. han llevado a cabo trabajos teóricos y prácticos, que en algunos casos han logrado modificar en parte la visión predominante sobre el desarrollo forestal. Sin embargo, aún resta mucho camino por recorrer -remando contra la corriente- puesto que los enormes intereses en juego no parecen estar dispuestos a ceder en su estrategia. El Banco Mundial, los bancos regionales de desarrollo (BID, BAfD, BAD), la gran industria papelera del norte, las empresas fabricantes de maquinaria industrial y forestal, las consultoras internacionales, los terratenientes, industriales y comerciantes locales, los políticos vinculados a estos últimos, el propio gobierno nacional e incluso muchos gobiernos locales, están interesados en continuar impulsando esta política, que sirve a sus propios intereses. De ahí que el camino sea largo y difícil. La necesidad de un alto en el camino Además de los impactos ambientales y sociales someramente señalados más arriba, los grandes plantíos de eucaliptos y pinos están dando lugar a una reforma agraria...pero al revés! En efecto, las grandes empresas forestales acumulan cientos de miles de hectáreas de suelos fértiles robadas o compradas (según los casos) a los pequeños campesinos locales. El campo se convierte así en un desierto, poblado por extensas masas de árboles sin gente. Es claro entonces que este tipo de desarrollo forestal no sirve a los intereses de las grandes mayorías de nuestros pueblos y sólo parece ser viable por el conjunto de subsidios -abiertos y encubiertos- que recibe. Se impone entonces un alto en el camino y la forma de viabilizarlo parece radicar fundamentalmente en dos puntos: 1) Suspensión inmediata de todos los subsidios que los estados canalizan hacia el sector forestal; 2) Suspensión de las plantaciones hasta que no se realice una evaluación de impacto ambiental y social a nivel nacional o regional, que analice y defina los impactos que genera este tipo de desarrollo sobre el ambiente y la sociedad Dicha evaluación deberá contar necesariamente con la participación de las comunidades locales, puesto que el tema forestal -como cualquier otro que implique una modificación sustancial de los ecosistemas- requiere que éstas asuman un rol protagónico.Esto implica la disponibilidd de información adecuada, que muestre los distintos aspectos positivos y negativos de tal actividad. En ese sentido, la ya abundante producción literaria de las ONGs latinoamericanas resulta una invalorable ayuda, puesto que sirve de contrapeso a la literatura oficial, que oscila entre la propaganda abierta y la ocultación de la información. En la presente revista se presentan dos nuevas publicaciones, que se suman al esfuerzo del resto de la región contra un modelo forestal insustentable en lo ambiental y que sirve a intereses distintos a los nuestros. Artículo publicado en Revista del Sur No. 46, julio de 1995 |
![]()
Inicio
/ ¿Qué es? / Actividades
/ Monte Indígena /
Plantaciones
/ Enlaces / Noticias
Grupo Guayubira
Maldonado 1858 - Montevideo - Uruguay
tel: 413 2989 / fax: 410 0985
guayubira@chasque.net