ARGENTINA

El problema del agro

La crisis desatada en Argentina por el lock-out (paro patronal) de los productores agropecuarios frente a las medidas tributarias del gobierno, llevó al país a la violencia, a la intolerancia por un lado y a la desmesura por el otro. La Iglesia actuó en favor de una tregua.

Los obispos argentinos han seguido muy de cerca los acontecimientos que a lo largo de tres semanas pusieron en vilo al país, llamando insistentemente al diálogo. También la Comisión Ecuménica, que reúne a 16 Iglesias Cristianas inclusive la Católica, hizo un llamado en contra de la escalada de violencia y la cerrazón manifestada por ambas partes. Las Comisiones de Justicia y Paz y Pastoral Social, con la firma del obispo Jorge Casaretto, pidieron una tregua "para una solución creativa, justa y equitativa" que pudiera satisfacer a todos.

El 2 de abril las cuatro entidades agropecuarias más importantes del país anunciaron, desde Gualeguaychú (escenario de los más fuertes enfrentamientos con el gobierno) la suspensión del paro por 60 días luego de que el gobierno aprobara medidas en favor de los pequeños productores y creara la Subsecretaría de Desarrollo Rural.

Notable fue la "Reflexión" del Grupo de Curas de la Opción por los Pobres publicada en los diarios, que se adhieren al llamado de los obispos al diálogo pero advierten que en el diálogo "deben estar presentes los pobres, cuyos reclamos nunca suelen atenderse". Los curas recriminan ya sea "la intolerancia como la desmesura" con las que se ha actuado y afirman que "los productores rurales han acumulado capital de forma descomunal e insolidaria en estos años, capital que no se redistribuye ni queda en el país. La fuga de capitales se calcula en 150 mil millones de dólares. No habrá justicia social sin distribución equitativa y solidaria de la renta nacional. El gobierno habla de un modelo redistributivo que no vemos concretado en los hechos con la claridad necesaria. Los pequeños productores por su parte, sufren los embates de una competencia desigual; el pez grande se come al chico".

En cuanto al peligro de desabastecimiento, los curas recuerdan que "el derecho de huelga tiene los límites que le impone el bien común. El Estado debe garantizar los derechos elementales de la población como son los alimentos. Repudiamos el deshecho de alimentos ocasionado por esta huelga como una grave ofensa al hambre de mucha gente. Si la comida se tira en lugar de darle un destino solidario; ¿podemos creer que a los que manifiestan les importan los demás?".

Mas allá de la violencia los curas invitan a "respetar los mecanismos democráticos de convivencia y diálogo. Hemos sufrido demasiados golpes de estado y de grupos económicos de poder como para no aprender de nuestra historia".

 

ENCUENTRO PATAGÓNICO

Del 1 al 4 de abril se encontraron en Valdivia (Chile) los obispos patagónicos de Argentina y Chile, compartiendo sobre la realidad de la migración a la luz del Documento de Aparecida, la situación del pueblo Mapuche, los nuevos megaproyectos y el medio ambiente, y la celebración el año próximo de los 30 años del Tratado de Amistad entre Chile y Argentina (se propone levantar como recuerdo un monumento a la Virgen de la Paz en el monte Aymond). Sobre todo en relación al tema medioambiental, los obispos califican a Patagonia como "reserva de vida del planeta" y explicitan su preocupación por proyectos "que buscan instalarse en nuestras tierras y que podrían dañar gravemente el equilibrio ecológico y la paz social". El documento es firmado por siete obispos argentinos y siete chilenos, más el de Valdivia.