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VATICANO
El Papa y los
lefebvristas,
Después de un largo proceso de diálogo con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, grupo cismático ultra conservador, y su superior general obispo Bernard Fellay el Papa, a través de un decreto de la Congregación para los Obispos del 21 de enero, levantó la excomunión a los 4 obispos ordenados en 1998 por Marcel Lefebvre, sin el consentimiento del Vaticano. E l 15 de diciembre del año pasado, la Fraternidad con su Superior había escrito al Papa en estos términos: "Estamos siempre fervorosamente determinados en la voluntad de ser y permanecer católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia Católica Romana. Nosotros aceptamos todas sus enseñanzas con animo filial. Creemos firmemente en el primado de Pedro y en sus prerrogativas y por ello nos hace sufrir tanto la actual situación". Se referían en particular a la excomunión de los obispos B. Fellay, B. Tissier de Mallerais, R. Williamson, A. de Galarreta y pedían su anulación. El Papa apeló a su "explícita misión al servicio de la unidad de la Iglesia", pero al mismo tiempo exhortó a los lefebvristas no solo a ser fieles al Papa sino a las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Fellay definió el gesto del Papa como "un acto valeroso", lo agradeció y se comprometió a "ayudar al Papa a remediar la crisis sin precedentes que sacude actualmente al mundo católico y que el Papa Juan Pablo II había calificado como un estado de "apostasía silenciosa". Se comprometió a acudir a las reuniones en el Vaticano para "exponer las razones doctrinales de fondo que la Fraternidad estima ser el origen de las dificultades actuales de la Iglesia". Dijo detectar un "nuevo ambiente" y esperar "el reconocimiento de los derechos de la tradición católica".Los seguidores de Lefebvre son unos 600 mil en el mundo, tienen unos 480 sacerdotes y están presentes en 31 países; la casa central de la Fraternidad está en Econe (Suiza). La reacciones no se hicieron esperar. El cardenal de París Jean Pierre Ricard aclaró que antes de hablar de reconciliación "quedan dos cuestiones fundamentales: la integración de la estructura jurídica de la Fraternidad San Pío X en la Iglesia y sobretodo un claro acuerdo en las cuestiones dogmáticas y eclesiológicas a la luz del Concilio Vaticano II". Según el portavoz del Vaticano se trataría tan solo de un paso, "un paso importante para obtener mas adelante una plena comunión". La Conferencia Episcopal Suiza aclaró que los obispos lefebvristas "siguen suspendidos "a divinis" y por lo tanto no pueden ejercer el ministerio del Orden Sagrado. El levantamiento de la excomunión no es reconciliación ni rehabilitación". Aún declarándose de acuerdo con los esfuerzos del Papa, los obispos franceses afirmaron en un comunicado: "El Concilio no es negociable. Ningún grupo eclesial puede sustituirse al magisterio". Más de 50 teólogos alemanes de las universidades de Friburgo, Tubinga, Munster.., declararon "incomprensible" que se haya levantado la excomunión a estos obispos que configuran una secta extremista en la Iglesia. Temen que se esté dando "un giro radical en la Iglesia Católica" y que esta decisión profundice la brecha con las demás iglesias cristianas. Estas intervenciones se iban dando en el contexto del nombramiento de un obispo ultraconservador como auxiliar en Linz (Austria) y de las declaraciones de otro obispo lefebvrista Bernard Tissiers de Mallerais al diario italiano "La Stampa" el 3 de febrero: "Nosotros no cambiamos nuestra posición frente al Concilio, pero sí tenemos intención de convertir a Roma, es decir llevar al Vaticano a asumir nuestras posiciones". Según el card. W. Kasper, también debido al caso del obispo Williamson, "se ha gestionado mal en el Vaticano el levantamiento de la excomunión a los 4 obispos. No se verificó donde podían surgir los problemas". El portavoz Vaticano, admitió una "deficiente gestión del asunto" al desconocer las declaraciones y el pensamiento del obispo Williamson, que negó la existencia del holocausto judío. |
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