
También algunos noticieros cargan las tintas mostrando los "horrores" de los "infanto-juveniles", como en el caso de "Sopapita" en Buenos Aires. Hasta en la cola del supermercado surgen comentarios de esta situación. Se escuchan afirmaciones muy tajantes como: "En los cantegriles, villas y favelas, vive la gente que nunca quiso trabajar, y que roba para sobrevivir". "Esa gente es la que manda a sus hijos a robar". "Tienen que pagar sus delitos cumpliendo su condena en la cárcel como cualquier delincuente".
Estas son afirmaciones tan preocupantes como el hecho mismo que se pretende revertir y reflejan una mentalidad negativa e hipócrita que se concretiza en el pedido de medidas de mayor represión contra estos infractores. Algunos proponen bajar la edad de imputabilidad delictiva a los 16 o incluso a los 14 años. Los cantegriles y villas como cualquier otro barrio, están poblados en su mayoría por gente decente y trabajadora pero que no tiene recursos para pagar un alquiler o comprar una casa, están subempleados, explotados, o sin poder trabajar.
Los niños y adolescentes salen a mendigar, o a buscar entre la basura o a conseguir alguna changa. "Si digo cuando voy a buscar trabajo del barrio de donde vengo, no me hacen caso". Es la queja de muchos adolescentes que para comer y sobrevivir dejan sus estudios y buscan empleo. La notoria escasez en las zonas periféricas, de centros de educación primaria y secundaria , que además tienen pocos recursos y seguridad, son realidades que rompen los ojos.
Se da mucha importancia a todos los delitos de los menores pero se tapan y encubren las grandes estafas, donde ladrones y corruptos de alto vuelo se llevan sus milloncitos (bancos desfinanciados, coimas en privatizaciones y asignaciones de los bienes del Estado, trata de blancas y lavado de dinero, etc.).
Estos delincuentes "mayores" rara vez, cuando el escándalo es muy grave, van a la cárcel pero al poco tiempo quedan libres y con sus penas rebajadas. Nadie sabrá jamás gracias al sagrado derecho al secreto bancario, donde fue a parar el dinero... Mientras tanto los "milagreros económicos" de turno con sus hermosas cifras pretenden encandilar a la opinión pública. Lamentablemente pese a sus análisis, cada vez vemos más pobres y más injusticia.
En una Carta abierta el Consejo Pastoral de la Zona 9 de Montevideo, que abarca numerosos barrios marginales de la periferia de Montevideo, se rechaza enérgicamente cualquier propuesta de bajar la edad de imputabilidad. Sin pretender una reflexión exhaustiva ni técnica, partiendo de su experiencia, estas comunidades cristianas proponen caminos alternativos. No una solución definitiva y absoluta sino una búsqueda común de signos esperanzadores, para la defensa de la vida como el trabajo en guarderías, merenderos y policlínicas. "En las actividades sociales -dice la Carta- buscamos defender la vida para hacerla crecer, devolverle la dignidad y la alegría... El Espíritu del Señor Resucitado nos conduce a ser solidarios".
Estas palabras son mera reflexión, o un elaborado análisis de la sociedad... son compromiso concreto de cambio social.