LA OTRA CARA DE LA "DELINCUENCIA JUVENIL"
En una carta abierta, los sacerdotes y laicos del Consejo Pastoral de la zona 9 de Montevideo, que abarca 11 parroquias y numerosos barrios marginales de la periferia, rechazaron enérgicamente el proyecto de ley que quiere reducir la imputabilidad de los sujetos delictivos de 18 a 16 años. "La violencia minoril indica turbulencias en las entrañas de nuestra sociedad y nos interpela para un cambio".
El documento se titula: "Reflexiones acerca de la minoridad" y parte de un análisis de la realidad de la zona en la cual los responsables pastorales descubren que "el de los menores de edad es uno de los grupos más numerosos y da a nuestros barrios un perfil propio dentro de la ciudad". Desde los merenderos y comedores notan la carencia de alimentación que aflige a muchas familias y el ambiente de violencia social y familiar a la que los niños están sometidos. Agregan que a través de los encuentros y de los grupos juveniles pueden conocer con cierta profundidad los ambientes de droga, alcoholismo y prostitución que son una tentación creciente para los jóvenes. Según los redactores de la carta "las barras de menores infractores, son un fenómeno que tiende a acentuarse y son consecuencia de la situación social de pobreza, marginación, desocupación y violencia que vive Montevideo. Nos sentimos indefensos, inclusive muchas veces frente al abuso policial y esta indefensión trae consigo la tentación de encierro: 'Cada uno en la suya', 'arreglate como puedas'. En la carta señalan después que esta indefensión no se supera con cárceles o leyes punitivas. "Es preciso cambiar el contexto violento de toda la sociedad. Una economía que favorece a los menos y excluye y margina a los más, es para nosotros una causa fundamental de esta realidad". Argumentan que siendo el hurto y la rapiña los delitos más frecuentes entre menores, el hecho "indica una relación evidente entre situación económica y violencia". Añaden que en el actual modelo de estado "no hay planteos globales eficaces de políticas sociales que ofrezcan a cada joven la posibilidad de realizarse como persona por la educación, el trabajo, la vivienda digna, el salario justo y ataque la causa que margina". Denuncian que en los barrios "faltan recursos para guarderías, policlínicas, escuelas, espacios abiertos a la recreación y al deporte, viviendas dignas, trabajo para los jóvenes y educación que posibilite la autogestión".
Preguntan finalmente: "Una ley que baje la edad de imputabilidad -no está ocultando o negando el problema social? -No será porque es más económico hacer cárceles que enfrentar en serio la búsqueda de soluciones a este conflicto social? -No se querrá tranquilizar las conciencias por el atajo de una ley en vez de recorrer el camino más sinuoso que nos lleve a una distribución justa de los bienes y riquezas de nuestro país?". Los agentes de pastoral de zona 9 concluyen afirmando querer defender la vida y signo de ello es el trabajo en guarderías, merenderos, policlínicas, etc. y reafirman su compromiso "con los más débiles de nuestra sociedad, pues es en ellos donde quiere ser encontrado Jesús: 'Cada vez que lo hicieron con estos hermanos míos más pequeños conmigo lo hicieron'."