
El mayor protagonismo del episcopado y de los representantes de la Iglesia en general, se va dando sobre todo en el campo gremial. La participación del presidente de Cáritas, mons. Rafael Rey, obispo de Zárate, en la multitudinaria 'Marcha Nacional por el Trabajo' del 11 de julio pasado; las mediaciones del obispo de Mar del Plata, mons. José María Arancedo, en defensa de los piqueteros y desocupados; la solidaridad del obispo de Puerto Iguazú, mons. Joaquín Piña, con los trabajadores despedidos de Celulosa Argentina; son algunos de los hechos más notorios y significativos.
Los sacerdotes de la diócesis de Quilmes cuestionaron expresiones del presidente de la República ('La Argentina está mejor que nunca') afirmando que 'si bien aumentan las enormes riquezas de unos pocos, la experiencia nos dice que las cosas empeoran día a día para los pobres y excluidos.'
A nivel de Pastoral Social acaba de celebrarse en Tanti (Córdoba), del 22 al 24 de agosto, el 8vo. Encuentro de Constructores de la Sociedad, organizado por la Comisión Episcopal de Pastoral Social sobre el tema central: 'El momento actual a la luz de la Populorum Progressio'. En las conclusiones se pide una política de creación de empleos y una mejor distribución de los ingresos.
Muchos piden la creación de un Equipo Nacional de Pastoral Social formado por los delegados de todas las diócesis que exprese la realidad y el pensamiento de las Iglesias locales para que entre todos se vaya programando una pastoral social a nivel nacional que anime la presencia de los cristianos en lo social.
Este esfuerzo para coordinar y articular mejor el compromiso social de la Iglesia a nivel nacional más allá de lo simplemente asistencial, se complementa también con otras iniciativas pastorales, como por ejemplo el próximo Congreso Misionero en la Pampa y las Jornadas Nacionales de las CEBs en Formosa.
Se trata de una Iglesia que quiere asumir cada vez más las grandes opciones tantas veces proclamadas frente a una realidad cada vez más dura y desafiante.