MÉXICO:
VIENTOS DE CAMBIO
La victoria de Cuauhtémoc Cárdenas, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) como primer gobernador electo de la ciudad de México, la derrota del partido gobernante en otros dos de los 6 estados donde se realizaron las elecciones y la pérdida de la mayoría absoluta de parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Cámara de Diputados, han hecho tambalear todo el sistema político mexicano. La Iglesia no es ajena a este despertar de la sociedad civil que busca más democracia y justicia social.
Las elecciones del pasado 6 de julio para renovar las Cámaras y elegir por primera vez de manera directa al jefe de gobierno del distrito de la ciudad de México, han provocado una nueva crisis en el PRI, que gobierna al país desde hace 68 años. Ya en la década del 80, las medidas de ajuste, la aplicación del modelo neoliberal, la corrupción creciente, los crímenes y la violencia desde el propio Estado y los fraudes electorales crearon un profundo malestar. El 31 de diciembre de 1993, México ingresaba al NAFTA y al día siguiente se producía el levantamiento zapatista.
Este último hecho sacudió a todo el sistema político. La política mexicana ya no volvió a ser la misma. El gobierno tuvo, entre otras cosas, que hacer una reforma electoral. La elección de Cuauhtémoc Cárdenas como primer gobernante electo de la capital mexicana, abre nuevas expectativas en cuanto a los intereses del campesinado y de las poblaciones indígenas y de amplios sectores de la clase media urbana que aspiran a un sistema político más democrático y pluripartidista. Los resultados del 6 de julio pasado pueden ir perfilando una muy dura pelea a nivel nacional entre el partido de Cárdenas (PRD) y el PRI para las elecciones presidenciales del 2000.
La Iglesia Católica, sobre todo a través de figuras como mons. Rivera, el nuevo arzobispo de Ciudad de México y otros pastores que se jugaron por la causa popular e indígena, también influyó en el cambio. Mientras tanto, desde Chiapas los zapatistas y las comunidades indígenas optaron por la abstención. Fue una clara protesta por la militarización creciente de la zona y el ambiente de guerra civil que impide desarrollar un acto electoral libre y pacífico. Se quiso protestar también por el incumplimiento de los acuerdos de San Andrés Larraínzar, firmados el 16 de febrero de 1996 por el gobierno y el EZLN, que reconocen los derechos democráticos de los indígenas. Durante todo el año pasado el ejército mexicano se extendió de forma permanente a los estados de Guerrero y Oaxaca donde también se da una grave situación social.
En mayo de este año, el sacerdote jesuita David Fernández denunciaba que en Guerrero existía una 'represión indiscriminada del ejército' en contra de autoridades municipales, organizaciones campesinas, líderes sociales y población civil.
El ejército mexicano ya ha trasladado a Chiapas, el 40% de los militares de la nación. Grupos paramilitares detuvieron a dos sacerdotes jesuitas que pronto fueron liberados ante la indignación nacional e internacional y miles de campesinos fueron desplazados de sus tierras. 'Mientras el parlamento no ratifique los acuerdos, no continuará el diálogo', declaró Gustavo Castro, miembro de la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI).
El obispo Samuel Ruiz ha vuelto a expresar con claridad cuáles son las causas del conflicto: 'La represión de las comunidades indígenas y la extrema pobreza que se vive en la región, son las causas que provocaron el conflicto y que aún continúan'. Frente al doble discurso del actual gobierno que promete soluciones políticas y a la vez reprime con el ejército, las comunidades campesinas e indígenas del país esperan un cambio efectivo desde el poder que pueda favorecer realmente a las grandes mayorías.
BRASIL:
LA IGLESIA HACE SU REFORMA AGRARIA
Con un gesto profético sin precedentes, la Iglesia Católica se deshizo de casi 88.000 hectáreas de tierra en todo el país, parte de las cuales serán donadas al Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), que las transferirá a los agricultores sin tierra. En algunos casos, sin embargo, las diócesis que administran tierras decidieron venderlas al gobierno, que posteriormente las utilizará en el programa nacional de reforma agraria. Las hectáreas donadas serían suficientes para asentar a 3.500 de las 50.000 familias campesinas que claman por una parcela. La Iglesia en todo el país posee una extensión de 253.794 hectáreas de tierra pertenecientes a diócesis e institutos religiosos, según un estudio realizado por el CERIS (Centro de Estadísticas Religiosas e Investigaciones Sociales) en 1996. Estas tierras representan un milésimo de las tierras rurales del país. A pesar de que evidentemente la Iglesia no es latifundista (el 96% de las tierras son áreas inferiores a las 100 hectáreas) según mons. Demetrio Valentini, responsable de la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal, 'la Iglesia puede liberarse de algunas tierras para dar testimonio de que toda propiedad debe cumplir una función social'.
VENEZUELA:
CONCILIO PLENARIO NACIONAL
Los obispos venezolanos celebrarán en 1998 un Concilio Plenario Nacional, cuyo proceso se extenderá a lo largo de dos años y comenzará coincidiendo con la conmemoración del 5¼ Centenario de la Evangelización en Venezuela. El arzobispo de Maracaibo, Ovidio Pérez Morales, designado presidente del Concilio, manifestó que 'esto implicará una renovación y actualización a fondo del pensamiento y la acción de la Iglesia'. Además de los obispos y sus colaboradores intervendrán diferentes entidades eclesiales y actores de la sociedad civil. Este proceso se inscribe dentro de la preparación del Jubileo al finalizar el presente milenio y en un contexto social cada vez más conflictivo. Aunque la Iglesia reconozca que el plan de ajuste ha logrado una cierta estabilidad monetaria que ha favorecido la inversión, no advierte resultados positivos en la reducción del gasto público y del desempleo que supera el 13%. Según el obispo Jorge Urosa, presidente de la Comisión Nacional para el Seguimiento de los Programas Sociales 'es hora de que estos programas dejen de tener un carácter coyuntural y se orienten hacia una concepción estructural dentro de las políticas oficiales'.
CLAR:
LOS DESAFÍOS DEL CAMBIO DE ÉPOCA
Tuvo lugar la 13a. Asamblea General de la CLAR (Confederación Latinoamericana de Religiosos) entre el 12 y 21 de junio pasado en Lima, con la participación de los representantes de las Conferencias Nacionales de Religiosos de América Latina. Se puso de manifiesto la preocupación por el cambio de época, los efectos del neoliberalismo, la modernización y la exclusión que se viven hoy en el continente. El lema del encuentro fue: 'Ser señal en la tensión entre modernización y exclusión'. Los religiosos se proponen prioritariamente para los próximos años una renovada opción preferencial por los pobres, por los jóvenes, por la mujer, por una espiritualidad encarnada liberadora e inculturada, por una nueva eclesialidad. El p. Gustavo Gutiérrez habló de la importancia de tomar el Jubileo y el Sínodo Americano como grandes ocasiones 'en las que la Iglesia puede profundizar su opción por los pobres de acuerdo a los valores de la justicia, el perdón y la liberación'. Sucederá a la hna. Elza Ribeiro como presidente de la Clar para los próximos tres años, el p. Guido Zegarra, un franciscano peruano de Arequipa y Superior de la provincia franciscana de los 12 Apóstoles.
RECIFE:
UN CURA 'GAUCHO' PARA EL BRASIL
Se difunde en todo Brasil la veneración de un sacerdote capuchino (Frei Damiao) muerto hace tres meses a los 98 años en Recife. Durante 66 años se dedicó a las misiones populares en el nordeste. Recorrió muchas veces a pie y a caballo los estados de Alagoas, Pernambuco, Paraíba y Ceará, predicando y confesando. Su extraordinaria dedicación y la leyenda popular hicieron de él un santo al que acudían miles de personas que lo obligaban a confesar entre diez y doce horas por día. Su desaparición física conmovió a Brasil. Hubo tres días de luto nacional, recordatorios en toda la prensa y una muchedumbre de 250.000 personas en su funeral. Los 20 obispos presentes manifestaron haber encontrado en Frei Dami‹o un gran ejemplo de espíritu misionero e inculturación en el mundo campesino del nordeste. En una región donde se dan los contrastes más despiadados entre riqueza y pobreza y donde domina la violencia, el fraile supo encontrar el camino y el lenguaje para ganarse las poblaciones haciéndose, en nombre de Cristo, nordestino con los nordestinos.
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