
*... Destacar la urgente necesidad misionera en todo el mundo. Para dar mejor respuesta a este desafío se necesitaría comenzar a instrumentar en cosas concretas, a partir de esta Asamblea, cómo realizar esta responsabilidad. En América Latina hay no pocas personas que quisieran ofrecerse a trabajar como misioneros/as para ir más allá de su país/continente, pero se necesitan medios materiales para concretar su preparación y el envío...
* Tener en cuenta como antecedentes del Sínodo los documentos de las Conferencias (Río, Medellín, Puebla, Santo Domingo). Así como las grandes cartas pastorales de la Conferencia de Obispos Norteamericanos.
* Reconocer y potenciar el papel que cumplen las CEBs en la evangelización en diversas diócesis de América Latina...
* Destacar en especial el papel del Diaconado Permanente y los Ministerios Laicales para la animación del Pueblo de Dios considerados por su vocación propia y no sólo por su valor como sustitutivos del Ministerio Sacerdotal.
* Apoyar la pastoral de las situaciones especiales o familias incompletas (divorciados, casados civilmente, parejas conviventes, etc.)...
* Estudiar el lenguaje de la liturgia para una auténtica inculturación en la diversidad de nuestros pueblos americanos...
* Destacar el valor de las Conferencias Episcopales...
* 'La Iglesia, con su estructura de parroquias y movimientos...' El Episcopado Latinoamericano definió en Santo Domingo la parroquia como comunidad de comunidades y movimientos.
Despertar religioso
Un estudio sociológico realizado por Néstor Da Costa, Guillermo Kerber y Pablo Mieres, tiende a demostrar -afirman los obispos- que la usual suposición de una escasa religiosidad de los montevideanos es falsa.
Signos del despertar religioso en el Uruguay son: la inquietud religiosa en los jóvenes, aumentan significativamente las peregrinaciones marianas; se extiende nuevamente la piedad popular; surgen deseos de consagrar la vida a Dios en el celibato, en la vida familiar y en nuevas formas de vida consagrada. Aumenta la participación de los fieles en las celebraciones de Semana Santa y otras de carácter parroquial o diocesano.
Se nota un despertar misionero, sobre todo entre los laicos, preferentemente entre los niños, adolescentes y jóvenes.
Los católicos representan al 47,9% de la población total de Montevideo. Sólo el 18,3% de los montevideanos mantiene un vínculo con la Iglesia Católica.
Del total de bautizados de Montevideo, el 98,5% creen en la existencia de Dios, el 79,1% creen en la divinidad de Jesucristo y el 42,3% cree en la resurrección o en un encuentro con Dios después de la muerte.
Sólo el 18,3% de los montevideanos (38,2% de los bautizados) se consideran vinculados a la Iglesia Católica. Es decir que más del 60% de los bautizados se han desvinculado totalmente de la Iglesia y por ende también de su culto.
Al revés de lo que comúnmente se piensa, los montevideanos (incluso los jóvenes) hacen una evaluación positiva de la Iglesia Católica, el Papa, los obispos y los sacerdotes católicos.
Sólo el 18,9% de los montevideanos tiene un juicio negativo sobre la Iglesia Católica. El saldo de imagen de la Iglesia Católica (+30%) es mucho mejor que el de las demás organizaciones religiosas (-1,4%). El saldo de imagen del Papa es +20,3%, el de los sacerdotes +18,2% y el de los obispos +2,7%. Se autodefinen como ateos el 14,4% de los montevideanos.