EDITORIAL

SUMARIO 83
La utopía de la Pascua
La memoria nos ayuda a recordar de dónde venimos,
cuáles son nuestras raíces, nuestro lugar nativo,
la cultura y formación que ha marcado nuestra infancia y
nuestro crecimiento y que forma hoy el
patrimonio de nuestra madurez.
En el laberinto de la vida hemos también descubierto
por dónde pasamos, las penas y alegrías de la vida,
las circunstancias y las estructuras, los deseos y las
realizaciones que han llegado a constituir el dónde
estamos parados en este preciso momento.
Pero para conocer estas posiciones y trazarlas sobre el
mapa del proyecto de vida de cada uno, tendríamos que
haber ya encontrado el lugar hacia dónde vamos.
Sin embargo esta última meta hacia la cual estamos
proyectados todavía no tiene una definición acabada,
no es un lugar conocido y bien determinado, es una u-topía
(palabra que en griego significa 'lugar no determinado').
Hoy se han levantado muchas voces
para proclamar el fin de las utopías, constatando que
ya no hay metas soñadas hacia donde apuntar.
La modernidad y el progreso parecen haber agotado su
creatividad y su confianza ilimitada y parecen conformarse
con espacios más concretos de la vida cotidiana.
La utopía se desvanece.
Por el contrario, al celebrar, año tras año y día tras día,
la memoria de la Pascua de Jesús, los cristianos
nos empecinamos en afirmar la utopía positiva en su vida.
A pesar de todas las dificultades, alimentamos una
esperanza 'cierta' de una meta ya alcanzada.
Esta esperanza no es sólo una meta para el 'más allá', hay
aspiraciones y metas que se concretan en la lucha diaria.
Hace 50 años, Gandhi al morir asesinado, dejaba una
utopía ya realizada y Martin Luther King, 20 años después
con la misma trágica suerte, dejaba asentado su sueño.
Para poner un ejemplo de hoy, la resolución judicial del
crimen de María Soledad, después de 8 años de
impunidad, dejó a la familia Morales, a la hna. Martha
Pelloni y a todos los que se solidarizaron con ellos en contra de la
escandalosa corrupción, la esperanza de que la lucha
por lajusticia y la dignidad, da sus frutos.
Creer en Jesús resucitado , celebrar su memoria
en cada eucaristía y en cada 'misa de la vida'
que cotidianamente vivimos hace que nuestras utopías
sean una fiesta anticipada.
Una Pascua muy concreta que podemos compartir.
p. Quinto
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