El proyecto nació el 15 de agosto de 1997. El párroco de la iglesia Santa Cruz del barrio Aeropuerto -a 5 km. del centro de La Plata- Juan Carlos Albaposse, recibía a más de diez mujeres por día pidiendo ayuda por problemas de violencia familiar. Para hacer frente a esta situación un grupo de vecinos que colaboraban con la parroquia impulsaron la creación del hogar. 'No queremos que esto sea una pensión transitoria. Trabajamos en conjunto para producir un cambio cultural en estas familias que conviven en situaciones límites', aclaró la psiquiatra Olga Cáceres que asiste a las mujeres que viven en el lugar.
Cuando una mamá entra en el hogar sabe que podrá vivir en ese lugar durante tres meses como máximo. Unas quince personas aportan diariamente verdura, ropa, dinero y trabajos de mantenimiento en la casa. Las donaciones y lo que recaudan con rifas y peñas apenas alcanzan para cubrir los gastos de alquiler y alimentos. María (36) llegó hace un mes de un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Estuvo casada durante cuatro años con un hombre golpeador. 'Tomar la decisión de separarme me costó mucho. Ahora quiero empezar de nuevo con mis hijos de cinco y dos años'. Mientras tanto cocina pasteles y alfajores para vender. Para Paula (18), la vida comenzó de nuevo cuando se enteró que estaba embarazada. Dejó atrás una familia violenta y ahora espera a su hijo en un ambiente sereno.
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También ayudan a los familiares de los detenidos. 'En este espacio priorizamos la catequesis, la alfabetización de mayores y les brindamos asesoramiento jurídico y profesional según el caso', sostienen.
Además, la asociación cuenta con un 'equipo de construcción', que va a las casas de los familiares de los detenidos para colaborar en la pintura, electricidad, plomería, cerrajería y hasta en las construcciones de viviendas.
En la asociación saben que a los detenidos les hace bien trabajar. 'Los ayuda sentirse útiles y capaces', opinan. Por eso, organizaron talleres donde los internos traducen textos al sistema Braille (el que usan los ciegos para leer). Y también hacen artesanías.
La asociación se mantiene gracias a donaciones. Quienes quieran colaborar con esta obra pueden donar alimentos, ropa y materiales de construcción. También necesitan heladeras para las unidades penales.