
Cuando la enseñanza afirma la dignidad de la persona, permite a la gente, en particular a los pobres, reconocer que son productores de cultura, dueños de su palabra. El objetivo central de este método es promover una nueva toma de conciencia en las personas. El término concientización que él acuñó ha pasado a ser el símbolo de su pedagogía .
El éxito que tuvo el método de Paulo Freire en Recife instó a las autoridades estatales de Pernambuco a adoptar esa metodología para la educación de adultos en todo el estado. En 1964, el gobierno brasileño introdujo ese método en todo el Brasil. Sin embargo, pocas semanas más tarde, el gobierno civil fue derrocado por un golpe militar.
Paulo Freire fue detenido y su método prohibido. Tras su liberación, se exilió primero en Bolivia y después en Chile. En 1969, cuando estaba enseñando en Estados Unidos, publicó su conocido libro 'Pedagogía del oprimido', que fue traducido a muchos idiomas. En 1970, recibió la invitación a unirse a la Oficina de Educación del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), como consultor sobre educación popular. Durante sus 9 años de colaboración con el CMI, ejerció una profunda influencia en la orientación y la metodología de la formación ecuménica; el concepto de 'aprendizaje ecuménico' se benefició grandemente de las percepciones de Freire. Fue un cristiano convencido. Como miembro de la Iglesia Católica se adhirió al ecumenismo y tuvo gran influencia en la elaboración de la Teología de la Liberación, en particular, en la vida de las comunidades eclesiales de base. La concepción concientizadora de la educación fue adoptada también como referente obligado de los programas educativos de la Iglesia Católica a partir de Medellín.
Con el correr del tiempo, llegó a transformarse en uno de los pensadores más conocidos, creativos e influyentes de América Latina y en una figura universal de la educación. Su paso por las más prestigiosas universidades del mundo revolucionó las cátedras y su actividad académica nunca interfirió con su práctica de educador comprometido con la causa de una educación al servicio de la construcción de sociedades más justas y solidarias.
En 1980 regresó a su país natal y enseñó en la Universidad de Campiñas y en la Universidad Católica de San Pablo. Desde Campañas Nacionales de Alfabetización, en prácticamente todos los países de América Latina, hasta actividades de movilización y organización popular, se han inspirado en su método y su enfoque, buscando rescatar el saber popular y apuntando a la mejoría de la calidad de vida y de trabajo de los más desposeídos.
Paulo Freire es parte de una época y su práctica y pensamiento no se entienden fuera del contexto. Ambos evolucionan con las políticas desarrollistas de los años sesenta, reaccionan contra el autoritarismo político de los setenta y vuelven a transformarse con base en los procesos de apertura y transición democrática en los ochenta. Como pensador contemporáneo, no escapa a estas contingencias sin dejar nunca de soñar sueños posibles.
Hay que destacar lo profundo de su calidad humana. Quizás no todos conozcan este lado de Freire pero, a lo largo de su vida, nunca dejó una carta sin respuesta y las puertas de su casa y su mesa nordestina estuvieron siempre abiertas para sus amigos y los amigos de sus amigos. Siempre hubo espacio para conversar de lo divino y de lo humano. Siempre hubo espacio para soñar... Espacio para crear y recrear, para reír y criticar. Espacios que permitían conocerlo en su inmensa humanidad.