EDITORIAL

SUMARIO 85
El contrato natural
Se suele hacer remontar el origen de la sociedad
a una especie de 'contrato social', establecido en forma simbólica
por los primeros pueblos civilizados. Sin embargo, muchas
veces nos olvidamos de algo muy importante: además del ser
humano, con el gran lumen de la razón y de la libertad, existe
la Tierra, nuestra casa; no un simple territorio para conquistar
y dominar, sino una morada para habitar y valorar. No es
suficiente un contrato social de buena convivencia si esto
excluye un 'contrato natural' que nos comprometa a todos
los seres humanos con la Tierra, es decir con los vegetales y
los animales, con el aire, el agua y toda la naturaleza.
Al celebrar cada 5 de junio el día Mundial del Medio
Ambiente, tendríamos que hacernos un fuerte examen de
conciencia para saber si nuestro proyecto de vida incluye este
'contrato natural' con nuestra madre Tierra. La búsqueda de la
Paz, del bienestar, de la felicidad, no es un simple arreglo o
acuerdo de no beligerancia entre los distintos pueblos de la
tierra. La Paz universal exige una alianza universal con la
naturaleza. La tan codiciada riqueza del llamado 'primer
mundo' es fruto en gran parte, no sólo de la explotación a
otros pueblos de segunda o tercera categoría, sino del
abusivo aprovechamiento de la naturaleza.
Países que se ufanan de ser los guardianes de la democracia
y del progreso son los que peor están actuando en contra del
planeta, contaminando, destruyendo recursos
naturales, encubriendo sus proyectos genocidas.
Y en nombre de la democracia y del progreso gritan
escandalizados por la explosión demográfica de los países
pobres y promueven vergonzosas campañas antinatalistas ...y
por qué no, con suma discreción (pero con gran provecho
en la venta de armas) alimentan toda posible guerra que
ayude a 'descongestionar' el planeta.
Pablo VI reprochó duramente esta desfachatada hipocresía
de los pueblos ricos y los invitó, no a suprimir los comensales
de la mesa, sino a repartir mejor los bienes que
abundantemente nos concede la madre Tierra.
Un agudo pensador de este fin de milenio, Michel Serres,
sostiene que la solidaridad y la Paz nacen de un justo
'contrato social y natural' . Y agrega: 'estos dos contratos
forman una sola realidad que se confunde
con la justicia, natural y humana, y nos piden
pasar de lo local a lo global, un camino difícil y mal trazado
que sin embargo necesitamos abrir'.
p. Quinto Regazzoni
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