
Pero los obispos manifiestan su principal preocupación al considerar el fenómeno de la 'Globalización de la economía' y con el Papa se plantean: '¿Se podrán beneficiar todos de un mercado global? ¿Tendrán todos finalmente la posibilidad de gozar de la paz? ... Ya no se puede tolerar un mundo en el que viven al lado el acaudalado y el miserable, pobres carentes incluso de lo esencial y gente que despilfarra sin recato... Semejantes contrastes son una afrenta a la dignidad de la persona humana.'
Los obispos volvieron a recordar la actualidad del discurso de Juan Pablo II en Melo, hace 10 años. Allí frente a la pérdida de los derechos del trabajador el Papa decía: 'Quien tiene empleados a su servicio está moralmente obligado a velar para que tengan buenas condiciones de trabajo y una vivienda digna. Asimismo debe cuidar que la remuneración sea suficiente para llevar una vida decorosa y, si es posible, que la rebase.' El documento episcopal recuerda también la enseñanza papal respecto a la prioridad del trabajo sobre el capital que convierte en deber de justicia anteponer el bien de los trabajadores al aumento de las ganancias y que exige buscar prioritariamente 'la consolidación o la creación de nuevos puestos de trabajo para la producción de bienes realmente útiles'.
Los 10 años de la visita del Papa fueron recordados el pasado 8 de mayo con distintas celebraciones en las 4 ciudades que él visitó en 1988: Montevideo, Melo, Salto y Florida.