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TESTIMONIO


Entrevista a mons. Miguel Hesayne

"Desde los pobres a todos"

El padre obispo Miguel Esteban Hesayne vive actualmente en Azul, después de haber regido por 22 años la diócesis de Viedma. Se dedica intensamente a la animación del Instituto Secular de los Cristíferos del cual es cofundador y a la Asociación Jaime de Nevares, para la formación socio-política de los laicos a nivel nacional. UMBRALES le preguntó al padre obispo:

¨ Usted fue una de las voces más proféticas en estos últimos años. ¿Por qué no habla más a través de los medios de comunicación? ¿A qué se debe este silencio?

- Cuando se me hacen preguntas de orden nacional o internacional yo siempre respondo: "prefiero no hablar sobre temas pastorales locales". En cuanto a los medios de comunicación masiva, tal vez algunos medios me hayan silenciado; no he sido yo. Es cierto también que actualmente estoy metido cuerpo y alma en una organización de laicos que viven la cumbre de la laicidad eclesial, que es la secularidad consagrada. Es un carisma nuevo en la Iglesia.

El 15 de mayo del '78, a los dos años de haber sido designado obispo de Viedma, tuve una entrevista con Pablo VI y le expresé que con esa extensión de diócesis me era imposible seguir siendo cofundador en forma activa del Instituto Cristífero (cuya fundadora es Beatriz Abadía). Él me instó a seguir animando este nuevo carisma "desconocido por sacerdotes y no pocos obispos". Varios años después cuando ya había tres obispos en la Patagonia y Río Negro, pensé que había llegado el momento de dedicarme de modo preferencial a la animación de este Instituto. Luego de orarlo mucho, lo conversé con el Papa Juan Pablo, que bendijo expresamente mi decisión de dedicarme a la secularidad consagrada y desde allí a la formación del laicado en general. En esto estoy, a través de charlas, retiros, encuentros; formo parte también de la Comisión Episcopal para la Pastoral Universitaria.

En la línea de la formación del laicado, también he empezado, con un grupo de laicos, el obispo Aldo Etchegoyen y algunos pastores metodistas y de otras Iglesias, un esfuerzo de formación de la conciencia de los cristianos en su dimensión política a la luz del Evangelio. Tenemos muchas dificultades económicas, porque queremos que esta iniciativa llegue a los pobres. "Desde los pobres a todos" es la orientación que siempre he defendido. La Asociación Jaime de Nevares quiere generar una alternativa de cambio en el país, desde la visión liberadora de la fe. Lo hace a través de cursos de capacitación a distancia por correspondencia, encuentros presenciales, material formativo y de información. En los cursos de Formación Política se han inscripto muchos, sobre todo del interior del país; nuestra preocupación es llegar a los más pobres y por eso estamos en "infrarrojo" debido a las dificultades económicas.

¨ ¿Por qué llegó a fundar esta Asociación? ¿Hay falta de conciencia socio-política en los cristianos? ¿Y en este caso, por qué?

- Hace unos años dije en Pentecostés que si los valores evangélicos no llegaban a animar la actividad política, la civilización del amor (propuesta por Pablo VI) se convertiría en un eslogan y nada más. A raíz de eso, unos sacerdotes norteamericanos de Mariknoll, nos ayudaron con un aporte inicial como para hacer un proyecto de factibilidad; lo que concretamos con un grupo de laicos, algunos sacerdotes, el obispo Etchegoyen y unos pastores más.

En realidad, no hay una catequesis política. No me refiero evidentemente al nivel partidista. Se ha hecho siempre una catequesis de iniciación cristiana a los sacramentos, pero menos a la vida. Nos hemos conformado en épocas de elecciones con dar algunas advertencias. Más bien se dijo lo que no se debía votar, en vez de decir lo que se debía hacer. Es un poco lo que yo advertí en el caso de la polémica sobre el divorcio. Se ha gastado mucho esfuerzo y dinero en hacer propaganda para el "No al divorcio" y yo he opinado y sigo opinando que si es necesario gastar dinero, es mejor gastarlo en una catequesis para que se sepa lo que es el matrimonio cristiano, una catequesis conyugal, que tampoco hay a nivel popular.

 

¨ ¿Será que la mayoría de las veces en nuestra acción social nos quedamos en un nivel asistencialista?

- Hoy se habla mucho de Amor Solidario. Pero se está utilizando la palabra solidaridad en el sentido de "ayuda". En realidad, la primera instancia de la solidaridad o del amor solidario es comprometerse con la justicia. No hay amor cristiano si no hay cumplimiento de la justicia. Por supuesto que si me encuentro frente a un hambriento le doy comida, pero no tengo que conformarme con eso. Tengo que buscar el por qué de esa situación de hambre. Y allí es el momento en que los cristianos, o no se comprometen o comienzan a señalar con el dedo y a etiquetar a quienes se comprometen como "zurdos", diciendo que eso no tiene nada que ver con la religión, etc... Don Helder Cámara dijo en una ocasión: "Cuando ayudaba a los pobres, me llamaban santo; cuando empecé a preguntar sobre las causas de esa pobreza, me empezaron a llamar obispo rojo".

¨ ¿Cómo juzga la coyuntura actual a nivel político y social en esta etapa de la democracia?

- Se trata de una democracia enferma. Si nació débil, esta debilidad hoy se ha agudizado hasta la enfermedad. Porque no se vive plenamente la democracia. Cuando no hay justicia social, no hay democracia real. Por supuesto, no hablo de una justicia social impuesta que no sería una real justicia. Yo propongo esta justicia desde el Evangelio; es la instancia cristiana del compartir. Un cristiano pasa por tres instancias fundamentales según el paradigma de los Hechos de los Apóstoles: escucha de la Palabra de Dios, celebración de los misterios de Dios, y como consecuencia abrir el corazón y el bolsillo para compartir. Mi pastoral siempre transitó por estos tres verbos: escuchar, celebrar, compartir. No los inventé yo ni los saqué de un manual de sociología, sino simplemente de la Biblia.

Debemos aspirar a vivir en fraternidad creyentes y no creyentes; e ir viendo qué se puede hacer desde lo pequeño. Los dirigentes deben estudiar cómo cambiar las estructuras injustas de la sociedad. ¿Es algo irrealizable? Y entonces también el Cristianismo es irrealizable... Pero no es así. Hay que ir haciendo lo que hacía san Pablo con los esclavos. En una estructura de esclavitud bajo el imperio romano, Pablo escribía a Filemón (no escribía al emperador porque no era cristiano) que era un empresario cristiano y le decía te devuelvo al que jurídicamente es tu esclavo pero tú sabes lo que debes hacer porque está bautizado y es tu hermano. Y le devolvió a Onésimo para que fuera liberado por su dueño. Hoy tendríamos que ir haciendo esto.

Si yo he escrito varias veces al presidente Menem es porque él se presenta como cristiano y entonces yo le reclamo. Me ha respondido una sola vez negando que fuera injusta la política económica que estaba implementando. El mismo Papa, sin embargo, insiste en que hay que ser más equitativos. Recién ahora desde distintos ámbitos se está cuestionando el modelo. Hace tiempo que venimos diciendo esto; no basta haber salido de la inflación. Frente a los que me dicen que yo sólo hablo contra el presidente, les digo que es falso porque inmediatamente después de la dictadura también hablé de justicia e igualdad en el tiempo de los radicales.

¨ ¿Qué rol juega hoy la Doctrina Social de la Iglesia? ¿Se enseña en las parroquias? ¿Llega a los fieles?

- A nivel general, en la Iglesia no hay una catequesis socio-política. Yo creo que la dimensión social es esencial a la fe cristiana. Es por eso que desde la misma iniciación cristiana hay que plantear, de acuerdo a la edad y a la formación, el compromiso socio-político. No como algo optativo. La Doctrina Social de la Iglesia ha de partir de la realidad y ser una reflexión evangélica sobre ella y no quedarse en palabras. Es una praxis pastoral que se hace catequesis. La Eucaristía que no finaliza en un compromiso socio-económico-político es una Eucaristía que no ha terminado. Debe finalizar, abarcando todas las dimensiones del hombre. Y esto lo dice el documento "Gozo y Esperanza" del Concilio; toda la Iglesia es para el hombre, el hombre entero, el hombre familia, el hombre socio-económico-político.

Es la Teología de la Liberación, rectamente entendida, la que da los fundamentos teológicos a esta dimensión social. Mas que de Doctrina Social prefiero hablar de Mensaje Evangélico Social, por ser más abarcativo de toda la vida cristiana y surgir directamente del Evangelio como inspiración.

En el último gran documento de la Iglesia Argentina, "Líneas Pastorales para una Nueva Evangelización", se señala algo que tal vez se pasa muy por encima. Allí se habla que nuestra pastoral tiene que tomar en serio la opción preferencial por los pobres; de tal manera que toda la pastoral cristiana sea desde los pobres a todos.

¨ A nivel de Iglesia en general, ¿qué es lo que destacaría como más urgente, más necesario para todos, a los 30 años de Medellín?

- Lo que más necesita hoy la Iglesia es fraternidad. A todos los niveles. El cristiano, más que demostrarse, se muestra... cuando es verdaderamente hermano. Cuando vive lo que dijo Juan Pablo II en Viedma: "Si hay un hombre, una mujer, un niño, un anciano, un joven que pasa necesidad, el cristiano no puede vivir tranquilo". Yo pregunto: ¿nuestras comunidades viven intranquilas? ¿O se tranquilizan con la Misa dominical? La Misa dominical nos tiene que comprometer a salir a la calle no simplemente para ayudar, sino para preguntarnos por qué hay tantos pobres. ¿Por qué hemos llegado a ser un país tan pobre que el 20% de la población está ganando 62 pesos mensuales, cuando la canasta familiar es de mil pesos? Si falta fraternidad, es que hay una gran crisis de fe en Jesucristo. Yo creo que la Iglesia no ha anunciado suficientemente a Jesucristo. Se suele decir que hay crisis moral, pero la raíz de la crisis moral en los cristianos es que no se cree suficientemente en Jesucristo. Se trata de seguir a la persona de Jesucristo. Todavía hay una predicación moralista en las iglesias. Evidentemente, en estos últimos 50 años he visto un cambio extraordinario pero estoy notando que hay un temor a las consecuencias del Concilio Vaticano II, sobre todo temor a lo que dice la "Gaudium et Spes" (Gozo y Esperanza) sobre la Iglesia para el mundo. Entonces se lee el Concilio no en su propia dinámica sino desde otra mentalidad prácticamente preconciliar. No niego con esto que haya pastores que van asumiendo cada vez más el Concilio, Medellín, Puebla, Santo Domingo... Si los argentinos volviéramos a reflotar el documento de San Miguel, con esto tendríamos orientaciones muy actuales para la pastoral concreta de nuestras parroquias.

¨ Usted tiene contactos frecuentes con el Papa. ¿Cómo ve el esfuerzo de Juan Pablo II para recrear en la Iglesia un clima penitencial y ecuménico en vísperas del próximo milenio?

- El Papa actual es un profeta. Todas las orientaciones que está dando para el nuevo siglo, son de un vigoroso profetismo. Pero también veo la reacción de involución de algunos que lo rodean. En nuestro país hay un gran empeño a nivel de Iglesia para llevar adelante las orientaciones del Jubileo, pero desde el punto de vista político hay como un subterráneo ataque, por medio de influencias, para de alguna manera contrarrestar el profetismo del Papa.

¨ Para terminar, ¿tiene un mensaje para los lectores de UMBRALES y los agentes de pastoral en general?

- Que tengan muchísima esperanza y para eso que vivan con los ojos fijos en Jesucristo y en la escucha de su Palabra porque Él ha dicho que ha vencido al mundo. La razón de nuestra esperanza es enraizarnos en Jesucristo muerto y resucitado.

Primo Corbelli

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