América Latina
Por lo menos cien mil guatemaltecos de todo el país acudieron a la Plaza de la Constitución frente a la Catedral para participar en la Misa presidida por el arzobispo Próspero Penados del Barrio y el presidente del CELAM, Oscar Rodriguez Maradiaga. Estuvieron presentes el ex-presidente Ramiro de León Carpio, representantes de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, diplomáticos e integrantes de distintas organizaciones populares y de derechos humanos; no participó ningún miembro del gabinete de gobierno. El grito que se escuchó en la plaza fue: "Guatemala, ¡nunca más!". El gobierno tuvo que salir a asegurar "su firme voluntad de contribuir al esclarecimiento" del asesinato del obispo.
Un año después del asesinato, las autoridades judiciales del país siguen sin encontrar al culpable. Ha habido dos detenciones sin sentido: la del sacerdote (p. Mario Orantes) que vivía en la misma casa de mons. Gerardi y la de la cocinera de la casa, Margarita López. El sacerdote pasó siete meses clamando por su inocencia antes de que lo excarcelaran sin cargos. Su abogado recibió amenazas de muerte. El juez que pidió una revisión global del caso y liberó a Orantes, renunció a seguir y abandonó Guatemala debido a graves amenazas por parte del servicio de espionaje. El testigo que vio en el lugar del crimen dos coches cuyas matrículas correspondían a vehículos militares, ha huido del país tras ser amenazado de muerte.
El obispo Mario Ríos Montt, sucesor de mons. Gerardi en la coordinación de la Oficina de Derechos Humanos del arzobispado, declaró que el reciente informe ("Memoria del Silencio") elaborado por la Comisión de Esclarecimiento Histórico es "completo, objetivo y merece todo nuestro respeto". Según el obispo, el documento confirma lo que ya la Iglesia había dicho en su propio informe el 24 de abril de 1998. Mons. Gerardi había presentado, dos días antes de que lo mataran, el Informe para la Recuperación de la Memoria Histórica, en el que se registraban los responsables de violaciones de los Derechos Humanos cometidas durante los 36 años de conflicto interno armado, que acabó en 1996. En el 80% de los casos recogidos, los autores pertenecían al ejército y en el 7% a la guerrilla.
Según Ríos Montt, la comisión que redactó este segundo documento "tuvo más tiempo y mejores recursos y contó inclusive con la colaboración de la Iglesia Católica". En una palabra "el documento ha superado mis expectativas", declaró el obispo. Al preguntársele si habían habido progresos después de la firma de los Acuerdos de Paz de 1996, afirmó que eran demasiado lentos y que en realidad quien sigue gobernando es el ejército que "hace años se apoderó del Estado; detrás del presidente es el poder militar el que decide. Mis 67 años de vida siempre los he vivido bajo regímenes militares; llevamos el militarismo en la mente, en el corazón y en la sangre". Sobre el tardío reconocimiento del presidente Clinton que admitió intervenciones ilegales e inmorales de su país en Guatemala, el obispo contestó: "No sólo Estados Unidos, sino Cuba, Argentina, Bolivia...; las potencias extranjeras pusieron las armas y nosotros los muertos". El obispo, como también el arzobispo Próspero Penados del Barrio y el director de la Oficina de Derechos Humanos, Ronalth Ochaeta, han sido amenazados de muerte.
El sucesor de Gerardi se propone seguir los pasos del obispo asesinado, buscando la reconciliación en la verdad y la justicia y se declara fortalecido por el documento redactado por la comisión para el Esclarecimiento Histórico surgida de los Acuerdos de Paz.
COSTA RICA:
"SIGO CREYENDO EN EL HOMBRE"
El último mensaje del arzobispo de San José, Ramón Arrieta Villalobos, ha causado sensación en la Iglesia de Costa Rica, tradicionalmente conservadra. Se llama: "Derechos Humanos: camino hacia la dignidad y la libertad". En el documento se critican las políticas de corte neoliberal y la globalización y se señalan los derechos humanos menos respetados: los de niños, ancianos, campesinos e indígenas. Arrieta denuncia el aumento de la prostitución infantil y la delincuencia de menores. Pide el fortalecimiento de la participación ciudadana en lo político y cultural, en especial de mujeres y jóvenes. Encara, con propuestas y orientaciones, los temas de la tierra, la salud, los refugiados, las cárceles y las condiciones laborales. Asimismo alza su voz en favor de los derechos de los indígenas; "ninguna raza o nación -escribe- ha sido tan cruelmente discriminada y marginada en todos los años de nuestra historia patria". El arzobispo concluye haciendo un acto de fe en su gente ("a las puertas del tercer milenio, sigo creyendo en el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios").
El 2 de mayo pasado ha habido elecciones y en setiembre asumirá el nuevo presidente que tendrá que encarar el futuro del canal. En efecto, según los tratados Torrijos-Carter de 1977, el 31 de diciembre de este año, Panamá pasará a ser dueño del famoso canal construido en 1914 y que une a los dos océanos. El canal puede ser la clave no sólo para una plena recuperación de la independencia del país sino de un sostenido progreso económico aunque el creciente comercio marítimo mundial ya requiere el estudio de nuevas alternativas antes que el canal se vuelva obsoleto. La Iglesia también participa de las ilusiones y aspiraciones del pueblo panameño. El arzobispo de Panamá, José Dimes Cedeño, se declaró esperanzado. "El nuevo año es el año de la recuperación de nuestra soberanía nacional" declaró y advirtió que "de los beneficios que habrá de reportar esto, deben disfrutar todos los panameños y no solamente la gente perteneciente a la Panamá rica".
BRASIL:
LA IGLESIA CATOLICA VUELVE A CRECER
El boletín oficial de la CNBB publicó un artículo del pastoralista Alberto Antoniazzi sobre pastoral urbana que estudia el resultado de encuestas en varias diócesis del país, en particular en la de Belo Horizonte. Según Antoniazzi, desde 1991 hasta 1998 se ha detenido el flujo de católicos hacia otras religiones y un nuevo 3,6% ha ingresado en la Iglesia Católica. Ha crecido el interés de la gente por la religión (72,2% contra el 56,4% de 1991); para el 63,9% de los entrevistados, la Iglesia Católica es hoy más acogedora, mientras que para el 25% no ha mejorado sus relaciones con el pueblo. La presencia de la Iglesia Católica en los medios de comunicación se ha hecho más fuerte y significativa. Si bien, escribe Antoniazzi, la pastoral de santuarios y a nivel popular conserva su fuerza, hoy cuenta mucho la realización y el contacto personal, la emotividad y el trato humano en las pequeñas comunidades.
COLOMBIA:
CAMPAÑA CONTRA LA IMPUNIDAD
Ha surgido en el ámbito de la diócesis de Barrancabermeja, con el apoyo del obispo local Jaime Prieto, de la Conferencia de Religiosos de Colombia y de muchas otras organizaciones, una campaña contra la impunidad ("Barrancabermeja exige justicia") que se ha proyectado a nivel nacional e internacional. En aquella ciudad el 16 de mayo de 1998, fueron asesinadas por bandas paramilitares, 7 personas y 25 han desaparecido. La Campaña, partiendo de esta masacre (hubo 630 en Colombia a lo largo de esta guerra sucia) intenta pedir justicia por todos estos crímenes constantemente encubiertos que han tenido como objetivo en su gran mayoría la eliminación de los líderes populares. Según el franciscano Omar Fernández, esta campaña además de buscar la solidaridad internacional intenta crear Tribunales de Opinión (ya se han realizado cuatro) que sin tener efecto penal buscan expresar, a través de personalidades independientes, un juicio ético-político sobre tan graves violaciones a los derechos humanos.
GUATEMALA:
PIDEN TRIBUNAL INTERNACIONAL
Según el documento presentado por la Comisión Internacional de Esclarecimiento Histórico, titulado "Memoria del silencio", hubo en la guerra civil 42.275 víctimas inocentes casi todas indígenas; el 93% de estos crímenes fueron cometidos por el ejército, en complicidad con la CIA y el Departamento de Estado norteamericano. El documento fue entregado al secretario de la ONU, Kofi Annan, pidiéndole la constitución de un tribunal internacional para procesar a los responsables de estos crímenes.