URUGUAY
En la tarde del 26 de mayo pasado falleció, a los 89 años de edad, el arzobispo emérito mons. Carlos Parteli, a consecuencia de una patología pulmonar. Fue un gran testigo del Concilio Vaticano II, enfrentando los difíciles años de la dictadura militar. Nació en la ciudad de Rivera, el 8 de marzo de 1910.
Don Carlos Parteli fue toda una institución dentro de la Iglesia Católica uruguaya. La enfermedad que contrajo a raíz de su edad avanzada le provocó una severa crisis a mediados de mayo,internándose en la mutualista del Círculo Católico, pero una complicación pulmonar puso fin a su vida.
La última aparición pública de Parteli fue del 3 de mayo cuando participó en la Catedral Metropolitana de la fiesta de San Felipe y Santiago, celebración en donde fueron trasladadas desde el Cabildo las imágenes de los santos patronos de la ciudad. Los primeros días de mayo tuvo que suspender un viaje a Tacuarembó desde donde había sido invitado a participar de un acto en la catedral con motivo de la Semana Social, conmemorando el aniversario de la Carta Pastoral del Agro de 1961, que el propio Parteli elaboró como obispo de Tacuarembó.
Mons. Parteli asumió la arquidiócesis después de realizado el Concilio Vaticano II en 1965 y fue el referente principal de la Iglesia desde 1966, aunque fue designado oficialmente arzobispo en 1976, dando su impronta al trabajo eclesial a lo largo de veinte años.
Le tocó enfrentar todo el proceso de la dictadura, conduciendo a la feligresía en medio de tensiones y crisis sociales. Le dio un acento muy fuerte al compromiso del laico en su tarea específica de construir una sociedad más solidaria y fraterna con un acento evangelizador. Parteli conmovió a la sociedad uruguaya cuando, poco antes del golpe de Estado concurrió personalmente a la sede central del Partido Comunista del Uruguay, después de que fuera asaltada por paramilitares, a expresar su solidaridad. Repitió el gesto al concurrir poco tiempo después al velorio de los ocho obreros asesinados en el asalto a la Seccional 20a. del Paso Molino. Durante la dictadura fue un referente permanente para los familiares de presos y desaparecidos.
En su magisterio, en épocas dictatoriales, denunció a través de sus homilías, la injusticia y el avasallamiento a la persona. A raíz de esta actitud de "enfrentamiento" hacia quienes cometían atropellos, soportó la presión del gobierno de facto, tratando que el Vaticano lo retirara de su cargo y que el arzobispo no apareciera en los medios de comunicación. Su imagen recorriendo de punta a punta el histórico acto del 1° de mayo de 1983, el primero desde el golpe de Estado, quedó grabada en miles de uruguayos. Promovió la renovación de la arquidiócesis de Montevideo, haciendo encarnar las enseñanzas del Concilio Vaticano II, e impulsor de la pastoral de conjunto y de los "grupos de revisión de vida" en las parroquias, ayudando al debate de los temas sociales y a la integración de laicos a la labor de la Iglesia concebida en apoyo de "los pobres y los más necesitados".
Carlos Parteli nació el 8 de marzo de 1910 en la ciudad de Rivera. En el año 1923 ingresa al Seminario, a la edad de 13 años. Enviado luego al Colegio Pío Latinoamericano de Roma en el año 1926, donde cursó estudios superiores, fue ordenado sacerdote el sábado santo de 1933 en la Iglesia de San Juan de Letrán. De regreso en Uruguay, se desempeño como capellán de la catedral de Florida hasta el 1939 y más tarde fue secretario del obispo, mons. Paternain hasta 1942.
En ese año fue trasladado a Rivera como vicario coadjutor del p. Lor y en el '58 fue designado cura párroco por dos años.
El 27 de diciembre de 1960, en la catedral de Florida, Parteli fue consagrado obispo de la nueva diócesis Tacuarembó, creada en ese mismo año. En el año 1961, publica su Carta Pastoral del Agro. En ella planteó los problemas que tiene la gente que trabaja en el campo, situaciones que él palpaba muy de cerca en Tacuarembó. En 1966, Pablo VI lo designó administrador apostólico de Montevideo. El 8 de noviembre de 1976 se le nombró arzobispo de Montevideo. Al cumplir 75 años presentó renuncia y fue sustituido por mons. José Gottardi, el 12 de julio de 1985. Durante su retiro, residió en una casa junto al Seminario.